Twitter, Google, Facebook o Spotify tienen en común algo más que ser plataformas de Internet. Todas esas referencias mundiales del marketing y la excelencia empresarial nacieron con los mismos problemas de financiación que tu empresa, pero acudieron a una solución alternativa ante la falta de apuesta por ellos de los bancos: recurrieron a fondos de capital-riesgo para poner en práctica sus innvovadoras ideas aunque no generasen caja durante uno, dos o más años. Hablamos de una verdadera revolución en el mundo del emprendimiento.

Los inversores “de riesgo” son aquellos que aportan dinero para proyectos prometedores sin exigir una devolución a plazos, como ocurriría con un crédito bancario. Tu socio financiero comparte la incertidumbre y los futuros beneficios con el emprendedor y, si se gana, todos ganan; si se pierde, todos pierden. Eso sí: una vez que la capitalriesgo1empresa se ha consolidado e incrementado su valor lo suficiente, los fondos de riesgo se retiran del negocio obteniendo una importante rentabilidad.

Porque ahí está el problema: aunque cada operación de este tipo fija unas condiciones propias, el final de este idilio suele ser una venta al cabo de cinco o seis años en la que los promotores no tienen capacidad de elección y se ven abocados a vender su parte cuando su socio, el fondo de “venture capital”, decide vender la suya. No olvidemos que el inversor busca una rentabilidad en inversiones de alto riesgo, y, cuando la apuesta sale bien (es el caso de You Tube, Whatsapp y otras ventas millonarias de negocios tecnológicos) no dudan en “desinvertir”. Porque otras muchas veces, la apuesta hace honor al término de “capital riesgo” y la cosa acaba mal. Según estadísticas del sector en EEUU, en un 50-60% de los proeyctos en los que se invierte capital riesgo en una empresa, no se recupera la inversión; en otro 30-40%, se recupera sin apenas rentabilidad: y sólo el 10% restante genera una rentabilidad suficiente para compensar la actividad inversora de todo el fondo.

Y tanto que compensa. Según datos que maneja habitualmente el sector, en los últimos años, se ha experimentadocapitalriesgo4 un fuerte aumento de las operaciones de capital semilla en stat ups, fundamentalmente, en los sectoes TIC, bioteccología, electrónica y energía. Esta tendencia, que se ha acelrado en el último año, se espera que continúe con tasas de crcimiento en volumen y número de operaciones superior al 50% debido, por un lado, al aumento de la demanda de financiación de stat ups- porque se crean más empresas a pesar de la sequía crediticia de los bancos-; y, por otro lado, está tirando del sector la entrada de nuevos agentes internacionales con capital disponible para financiar operaciones de cierto riesgo y alta rentabilidad potencial.

Los “business angeles” son los inversores deseados por todo emprendedor, ya que no sólo buscan rentabilidad en su apuesta sino que apadrinan el proyecto y, además de buscar financiación, ofrecen formación, contactos y otras ayudas preciosas para un negocio que empieza. Suelen ser ex-ejecutivos o empresarios en fase senior con capacidad económica, experiencia y tiempo para destinar a proyectos innovadores y necesarios de algún modo para el conjunto de la sociedad . Invierten cantidades no muy elevadas (hasta 100.000 euros) como para interesar a fondos de capital riesgo (financiadores de operaciones mucho mayores) pero que escapan a las posibilidades de la financiación “FFF” (friends, familly and fools). Para quienes vean en estos benefectores una salida clara para su negocio, han de capitalriesgo3saber que la mejor forma de llamar su atención es exponiendo su idea en foros específicos que se organizan en muchas ciudades para poner en contacto a inversores y proyectos innovadores.

Las lanzaderas, aceleradoras o incubadoras son otros agentes útiles que reducen la fase complicada de “death valley”, esto es, los meses (a veces años) en que el proyecto arranca con todos los gastos que conlleva pero no genera caja para pagar las facturas. Seleccionan algunas empresas y les ofrecen un espacio físico, formación, mentoring y, por supuesto, aportaciones financieras inferiores casi siempre a los 100.000 euros y, por lo general, participando en el capital de la empresa como un socio más.

“Business angels” y aceleradoras están teniendo una rápida expansión en España y, de hecho, están doblando su volumen y número de operaciones cada año a pesar de la crisis o, tal vez, debido a ella.